GAVION, MEDIO Y GAYOLA



"Hoy tenés el mate lleno de infelices ilusiones :

te engrupieron los otarios, las amigas, el gavión"



En estos célebres versos del tango "Mano a mano", escrito por Celedonio Esteban Flores en 1920, aparece el vocablo lunfardo gavión para designar al proxeneta o explotador de mujeres. Gavión es una de las tantas palabras utilizadas en el Río de la Plata para definir a esta clase de sujetos. Panzón, cafishio, cafiolo, fiolo, caftén, lenón, rufián, macró, son algunta bienos de sus sinónimos. Tal variedad indica la importancia que llegó a tener en Argentina la prostitución y trata de blanca a fines del siglo XIX y principios del XX. 

Según Diego Abad de Santillán (DICCIONARIO DE ARGENTINISMOS), gavión es una palabra que deriva del portugués gaviâo, que designa en primera instancia al gavilán o ave de presa. Figuradamente se aplica al hombre conquistador de mujeres, tenorio, galanteador profesional y también al proxeneta. Es en esta última acepción que pasa al lunfardo, tomado en su sentido amplio de lengua popular rioplatense.

Resulta curioso constatar que en castellano existe la palabra gayón, utilizada en la lengua jergal o germanía y que también significa rufián. Gayón derivaría de gaya : ramera. Gaya es el femenino de gayo : alegre, grato a la vista. Así, gaya sería la mujer de vida alegre, o que supuestamente es tal. Gayo/a proviene del occitano gaï (alegre) y éste del latín gaudium (gozo). El verbo gozar forma parte de la misma familia. El apellido Gay, por su parte, es de origen catalán u occitano. Prat Gay, el doble apellido ostentado por el actual presidente del Banco Central argentino, se puede traducir como "Prado Alegre". 

Los gaviones conformaban un ambiente especial, el medio, que aglutinaba a los proxenetas de variado origen afincados en las grandes ciudades rioplatenses (especialmente judíos de Europa central y oriental, franceses, españoles, italianos y criollos). El periodista francés Albert Londres, en su libro otrora famoso EL CAMINO A BUENOS AIRES : LA TRATA DE BLANCAS, expresa que "el medio es una sociedad de hombres que explotan a las mujeres, simplemente como otros explotan bosques, patentes, minas o fuentes de agua mineral". No por casualidad mina pasó a ser en lunfardo sinónimo de mujer, especialmente joven y agraciada. Minusa es una forma afectiva. El masculino mino designaba tanto al concubino como al pederasta pasivo. Ministro también se utilizaba con este último sentido. Según José Gobello, el sentido de mina en tanto mujer ya existía en el italiano jergal. Gran parte de las voces lunfardas se originan en las lenguas habladas por los inmigrantes italianos que arribaron en gran número a la Argentina entre las últimas décadas del siglo XIX y las primeras del siguiente. 

El gavión a veces podía caer en la gayola. Se veía así engayolado o encanado. Gayola significa cárcel en lunfa y pudo llegar a la Argentina tanto desde España como desde Francia a través de los delincuentes que inmigraron hacia estas costas. 

En francés antiguo tenemos jaiole con el sentido de jaula y, por extensión, cárcel. De este término proviene el inglés jail (prisión). 

En castellano y navarro-aragonés aparece también registrado el vocablo gayola con el significado de jaula y cárcel. Por ejemplo, en la población navarra de Arguedas era común expresar "ya has caído en la gayola" para indicar en sentido figurado que se ha caído en la trampa o en la cárcel. 

En catalán se registran las voces garjola y engarjolar (pronunciándose la j catalana como la y en el Río de la Plata). Garjola indica cárcel o prisión y, en sentido familiar, panza, barriga, vientre. Engarjolar, derivado de garjola, significa familiarmente meter en la cárcel o meter en el chiquero.

Las formas francesas e ibéricas derivan del latín caveola, diminutivo de cavea (jaula).




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